A finales del pasado mes enero nos llegó desde Charlottesville, Virginia, la triste noticia de la muerte, a los 72 años, de Trevor J. Dadson, catedrático de Estudios Hispánicos en Queen Mary University of London. Allí se había desplazado para participar como profesor visitante, durante el primer semestre de 2020, del Departamento de Español, Italiano y Portugués de la Universidad de Virginia. No era la primera vez que Trevor era requerido para este tipo de honores. Tras una amplia, sólida y brillante carrera, era constantemente invitado a impartir seminarios, cursos, talleres, conferencias y lecturas.

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Hacía apenas un mes y medio que habíamos hablado. Nos felicitó por la publicación del libro de Edward Cooper Siete episodios de la rebelión de las Comunidades de Castilla (1520-1521), que acababa de recibir y que, en parte también era responsabilidad suya, pues él fue quien nos recomendó su publicación.

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Nacido el 7 de octubre de 1947, Trevor era un prototípico ejemplo de esos hispanistas británicos que, desde John Elliott, Geoffrey Parker o Paul Preston, Raymond Carr o Hugh Thomas, han sabido apreciar la historia y la cultura hispánicas incluso más de lo que habitualmente se hace en la propia España. Enamorado de la poesía del Siglo de Oro, a la que dedicó sus esfuerzos como profesor y crítico literario, era académico correspondiente de la RAE y doctor por la Universidad de Cambridge. Precisamente en torno a la literatura áurea surgió la primera colaboración de Trevor con nuestra editorial:la edición de las Obras completas, en dos volúmenes, de Gabriel Bocángel y Unzueta. 1520 páginas que, basadas en el cotejo de textos impresos y en manuscritos autógrafos, dejaban fijadas, por primera vez, la obra en verso y las cartas autógrafas de este poeta madrileño de la corte de Felipe IV. No en vano, Trevor fue presidente de la Asociación Internacional “Siglo de Oro” (1999-2002) y vicepresidente de la AIH (Asociación Internacional de Hispanistas) entre 2004 y 2007.

521885.jpgAquella prolijidad bibliográfica encontró su cénit en la que quizá fuera su obra magna, que, una vez más, tuvimos la satisfacción de publicar. El pequeño pueblo de Villarrubia de los Ojos, en Ciudad Real, fue objeto de una obra excesiva, excesiva en el mejor sentido de la palabra: 800 páginas de texto y 500 de apéndices documentales que vieron la luz en 2007 y en una segunda edición en 2015. John Elliott escribió en Babelia a finales de aquel primer año que estábamos ante “un hito en los estudios moriscos”. Un libro con implicaciones contemporáneas de gran significación, pues demuestra cómo, aun en una época y una sociedad celebradas por su intolerancia, una comunidad mostró que era posible para la gente de distintas razas vivir juntos en armonía.

Años después, en 2018, Trevor hizo gala de otra de sus grandes cualidades, su gran sentido del humor, durante su intervención en el homenaje a Klaus D. Vervuert que tuvo lugar en el Instituto Cervantes de Madrid, cuando recordaba la génesis y la culminación del libro, y su presentación en el propio pueblo de Villarrubia.

También formó parte de la British Academy y fue profesor en las universidades de Belfast, UNED y Castilla-La Mancha. Por el conjunto de su trayectoria, en 2015 le fue concedida la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica por el rey Felipe VI.

521687.jpgNos gustaría pensar que, en cierta medida, colaboramos en la difusión de su obra. Un par de años antes, en 2013, publicamos la edición que realizó junto con Helen H. Reed del epistolario completo de la princesa de Éboli: Epistolario e historia documental de Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Éboli. Dada mi condición albista, mi filiación con el ducado nacido a orillas del Tormes ––permítaseme la broma–– nunca compartí con Trevor su afinidad con la casa de Silva, magistralmente expuesta en su aportación a la obra, también publicada por nosotros, Ruy Gómez de Silva, príncipe de Éboli: su tiempo y su contexto, volumen colectivo compilado por José Antonio Guillén Berrendero, Juan Hernández Franco y Esther Alegre Carvajal, en el que participó con un texto eximio, resumen y colofón del volumen: “El legado político de Ruy Gómez de Silva”. De la princesa, por cierto, también redactó una nueva biografía fundada en la documentación previamente editada por nosotros, necesaria desmitificación de una figura rodeada de fantasías y que, querido Trevor, nunca te perdonaré, vaya mi última chanza, que publicaras en otra editorial.

Simón Bernal