“Horrible, inmensa es la cantidad de libros”, así constataba Juan Luis Vives ya alrededor de 1530, y clamaba que “Infinita es la cantidad de escritores”. Estoy seguro que también conocía la sentencia de Eclesiastés 12:12: “Pero además de esto, hijo mío, estate prevenido: el hacer muchos libros no tiene fin, y demasiada dedicación a ellos es fatiga del cuerpo”.

220px-Index_librorum_prohibitorumY a pesar de todo, queremos seguir hablando de libros  esta noche de los libros.  Deseamos entablar un diálogo entre los autores, el público y nosotros, el Equipo de Iberoamericana/Vervuert, alrededor de nuestras preguntas, aquí te dejamos algunas de ellas:

  1. Si según el Quijote (Primera parte, cap. XXXII) entre los segadores, siempre hay alguien que sabe leer: ¿Cuál era el porcentaje de analfabetismo durante el Siglo de Oro?
  2. ¿Cómo funcionaba la censura en el Siglo de Oro? ¿Se prohibían libros ya impresos o también se retocaban/cambiaban los textos antes de imprimirse?
  3. ¿Qué tipo de libros se prohibían? ¿Cuántas obras literarias figuraban en los once Índices de libros prohibidos publicados por la Inquisición española? ¿Cómo se distribuían, por ejemplo, los dos gruesos volúmenes preparados por el inquisidor general Gaspar de Quiroga en 1583/84? ¿Tenían libreros y bibliotecas obligación de comprarlos? ¿Cuánto costaban?

Habrá música de la época, conversaciones, vino y tapas.

¡Os esperamos!

Un saludo muy cordial,

Klaus D. Vervuert

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