NOVEDAD EDITORIAL: WEEK-END EN GUATEMALA

Asturias, Miguel Ángel
Week-end en Guatemala. Introducción y edición crítica de Dora Sales.
Madrid / Frankfurt, 2013, Iberoamericana / Vervuert, 265 p.,
El Fuego Nuevo. Textos recobrados, 10
ISBN: 9788484896616

521661En 1954, en Guatemala, el gobierno del coronel Jacobo Arbenz fue derrocado por el autodenominado “Ejército de Liberación”, instigado por la CIA. Miguel Ángel Asturias hilvana un volumen de relatos, plagados de diversos matices, en torno a ese momento histórico.
Week-end en Guatemala (1956) ofrece una narración realista, apasionada, de declarado pálpito político-social. Unos relatos escritos al calor de la indignación, sobre unos hechos que marcaron a fuego la historia contemporánea de Guatemala.

Dora Sales es traductora, especializada en el ámbito de la literatura poscolonial, sobre todo de la India contemporánea, y profesora del Departamento de Traducción y Comunicación de la Universidad Jaume I de Castellón.
Es autora de Puentes sobre el mundo. Cultura, traducción y forma literaria en las narrativas de transculturación de José María Arguedas y Vikram Chandra (Peter Lang, 2004), y ha preparado las ediciones críticas de Balún Canán, de Rosario Castellanos (Cátedra, 2004) y Aves sin nido, de Clorinda Matto de Turner (Ellago y UJI, 2006), así como el volumen de textos de José María Arguedas Qepa wiñaq… siempre. Literatura y antropología (Iberoamericana / Vervuert, 2009).

Puedes consultar la introducción pinchando AQUÍ, el índice AQUÍ, y comprarlo, AQUÍ.

ENTREVISTA A ODETTE CASAMAYOR-CISNEROS. Utopía, distopía e ingravidez: Reconfiguraciones cosmológicas en la narrativa postsoviética cubana.

Odette Casamayor Cisneros, autora de Utopía, distopía e ingravidez: Reconfiguraciones cosmológicas en la narrativa postsoviética cubana, ha accedido muy amablemente a contestar nuestro cuestionario. Todos aquellos interesados en la literatura cubana encontrarán interesante esta entrevista, y en el libro de Odette un nuevo anclaje para mirar la literatura cubana contemporánea.

Odette¿Qué lecturas, preguntas e investigación propiciaron la escritura de este libro que has publicado con nosotros?

Posiblemente porque también escribo ficciones, siento a veces mi libro como una narración. Se trata tal vez del cuento que me faltaba, un poco a la manera de ese “mito que nos falta” lezamiano; pero en este caso se trata sólo de un cuento que buscaba, de la narrativa que surge a partir de una pregunta fundamental para mí: ¿Quiénes fueron y son nuestros padres? De esta interrogación nace Utopía, distopía e ingravidez.
Desde París, donde penaba y gozaba a partes iguales para hacerme de un doctorado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, miraba hacia mi vida en la isla tratando de comprender cómo la caída del Muro de Berlín cambió súbitamente la existencia de mi familia y la de muchos de mis amigos en Cuba y en otros países del desaparecido campo socialista. En mi familia, por ejemplo, hubo divorcio, ausencias demasiado largas y reiteradas, la tristeza de mi madre y un aura de frustración permeando cada nivel de la existencia; aunque lo más importante que nos ocurrió a todos los cubanos tras el colapso del sistema socialista fue la instalación de una penuria acuciante que acarreó la inapelable autoexigencia por sobrevivir. Con ello, se extendió el imperio del cinismo y la indiferencia cívica dentro de la sociedad insular.
Los primeros senderos de mi investigación fueron recorridos bajo la voluntad de explicarme a mí misma cómo podía soportar la subversión de valores impuesta al entrar en crisis el sistema socialista la generación de mis padres, que apenas en la adolescencia había marchado a alfabetizar, que conocían la urgencia real de sentirse amenazados militarmente, que, si se levantaban de madrugada para ir a construir una escuela, lo hacían creyendo que laboraban por sus hijos, quienes vivirían en una isla nueva, a su vez trabajando por mejorar la vida de las futuras generaciones de cubanos. Quería entender cómo aquellos cubanos que fueron los padres de quienes nacimos en los años 70, aquellos que de una manera u otra creyeron que realmente, con sus propias manos, estaban erigiendo una Cuba mejor, reaccionaron ante el nuevo mundo que se inauguró a partir del derrumbe del sistema socialista, en los años 90. ¿Qué hacer entonces con el ideal del mejoramiento humano y la posibilidad de crear una sociedad diferente, perfeccionada? ¿Qué Hombre Nuevo forjar? ¿Dónde depositar la utopía?
Por eso la utopía -y en consecuencia la distopía- constituyen conceptos esenciales en mi libro. En él rastreo respuestas a estas preguntas, urgando en la narrativa escrita en Cuba a partir de la Caída del Muro de Berlín.
Pero mis investigaciones se extienden más allá de la experiencia postsoviética de nuestros padres, dominada fundamentalmente por la frustración del proyecto revolucionario, para extenderse hasta escritores más jóvenes, quienes no pueden sentir el mismo desencanto porque simplemente nunca estuvieron encantados. Aunque se formaron dentro de lo que denominó la cosmología de la revolución, la fe en el proyecto socialista no fue experimentada de una manera tan absoluta. La entrega nunca fue la misma que la de sus padres, pues no conocieron los tiempos del verdadero frenesí revolucionario, en los tempranos años 60 y 70: no vivieron la urgencia provocada por acontecimientos como la invasión de Playa Girón, la Crisis de los Misiles, la muerte de Ernesto Guevara en Bolivia, el triunfo de la revolución nicaragüense, o la presidencia y el asesinato de Salvador Allende en Chile. Para esta generación a quienes la caída del Muro de Berlín sorprende cuando apenas están alcanzando veinte años, los nuevos tiempos no provocan un estado de desilusión tan intenso como el experimentado por las generaciones precedentes. Aún no habían llegado a dedicar su existencia al proyecto revolucionario.
Analizo entonces un amplio espectro de escritores, que cubre diferentes respuestas a la crisis existencial en la Cuba post-Soviética: Marilyn Bobes (1955), Yohamna Depestre (1970), Alexis Díaz-Pimienta (1966), Abilio Estévez (1954), Gerardo Fernández Fe (1971), Wendy Guerra (1970), Pedro Juan Gutiérrez (1950), Pedro de Jesús (1970), Leonardo Padura (1955), Orlando L. Pardo Lazo (1971), Senel Paz (1950), Antonio José Ponte (1964), Ena Lucía Portela (1972) y Abel E. Prieto (1950).
Estructuré las diversas respuestas discernibles en la obra de estos narradores en tres grupos fundamentales: la utopía reinventada entre quienes conservan la fe en el mejoramiento humano, la distopía perseguida por aquellos que han abandonado esta fe; y finalmente la ingravidez ética compartida por quienes muestran solamente indiferencia ante cualquier proyecto humanístico.

521707Trazando tu campo literario y cultural, ¿podrías explicar con qué otras obras/ autores/ corrientes/ culturas, dialoga tu trabajo?

Creo que Utopía, distopía e ingravidez es un trabajo continuador de investigaciones medulares desarrolladas dentro y fuera de la isla, sobre la producción cultural en la Cuba contemporánea, como las conducidas por Victor Fowler, Margarita Mateo-Palmer, Nara Araújo, Iván de la Nuez, Rafael Rojas, Desiderio Navarro, Jorge Fornet, Esther Whitfield, José Quiroga, James Buckwalter-Arias, Guillermina de Ferrari, entre otros.
Dialoga además con producciones más recientes que proyectan muy interesantes miradas sobre la experiencia soviética y postsoviética, ofrecidas por las autoras Mabel Cuesta, Jacqueline Loss y Damaris Puñales Alpízar.
Desde el punto de vista teórico, mi libro debe mucho a los años que pasé como estudiante de l´École des Hautes Études en Sciences Sociales. Más que una fiesta, París fue una orgía donde descubrí, con el dolor inherente a las más intensas pasiones, cómo leer la contemporaneidad bajo las teorías del post-estructuralismo y la post-modernidad. Recuerdo especialmente el estado de ansiedad en que me dejaban los seminarios de Jacques Derrida, impartidos en un anfiteatro del Boulevard Raspail lleno hasta el tope. Cuando salía de sus seminarios ya era de noche, a veces hacía frío y caminar por las calles húmedas, tomar el metro y prepararme alguna cena triste dolía, me provocaba frissons o escalofríos inexplicables. Con ese dolor físico leí la narrativa cubana contemporánea y ausculté mis propias experiencias postsoviéticas y las de mis compatriotas. También fue dominada por estas sensaciones que se me hizo narrable y por ende explicable la derelicción y el sentimiento de pérdida que al principio de los años 90 había experimentado frente a la Potsdamer Platz, cuando con mis viejos amigos de Berlín oriental incursionábamos en aquellos territorios hasta 1989 vedados a la vista por el infranqueable Muro. Esa tierra baldía en la que, al decir de Andreas Huyssen, flotaba el espíritu de la historia desde los tiempos del kaiser hasta el presente, permanecía a la espera de que se decidiera qué proyectos serían construidos en ella. En los noventa, acercarse a aquellas siete hectáreas de vacío equivalía a inclinarse sobre las infinitas interrogantes que se abrieron a quienes salíamos de la experiencia socialista para entrar en lo desconocido, en el caos. Me gusta pensar que Utopía, distopía e ingravidez debe tanto a mis experiencias habaneras como a mi vida en Berlín y a mis estudios en París. Este libro es lo que soy. Es difícil de explicar pero al final es exactamente esto: en su génesis fue esencial la experimentación sensorial, en mi propio cuerpo, del saber filosófico aprendido en los salones y anfiteatros universitarios.
Mas la base metodológica de Utopía, distopía e ingravidez, que sustenta su perspectiva ética, proviene de la constante orientación recibida de mi director de estudios doctorales en l´École, Jacques Leenhardt. Gracias a él me acerqué de una manera crítica y fructífera al concepto de visión del mundo de Goldmann. Este fue el inicio de un itinerario teórico que más tarde, ya en los Estados Unidos, condujo mis investigaciones hasta las formulaciones no esencialistas de la ontología occidental desarrolladas por Alain Badiou. A partir de su concepción de las “lógicas de los mundos” se me hace posible seguir las huellas del ser humano en pleno acontecimiento, actuando dentro de sus “mundos” específicos, en el decir badiousiano. No busco entonces en mis pesquisas un ser cubano abstracto, una identidad posible, sino al sujeto en acción dentro de sus mundos cubano, revolucionario, postsoviético, latinoamericano y de la posguerra fría.
Para describir la acción de este sujeto recurro a Soren Kierkegaard, cuyo pensamiento constituye según Badiou una “anti-filosofía” gracias a la cual es posible analizar al sujeto, en este caso al cubano contemporáneo, no a través de verdades absolutas sino en el desafío mismo de existir, es decir, en su angustia y desesperación, tan acuciosamente examinadas por Kierkegaard.

¿Qué aporta tu libro al panorama de la crítica académica actual?

Lo que yo he buscado en Utopía, distopía e ingravidez es utilizar la literatura como lente para examinar la experiencia postsoviética desde un punto de vista cosmológico, analizando los esfuerzos del hombre y la mujer cubanos por convertir en cosmos el caos, por ordenar existencialmente sus vidas cuando la cosmología de la revolución, que las sustentaba desde los años 60, no consigue rendir comprensible la actualidad. Asimismo, en las páginas de mi libro es posible concebir la revolución como algo más que una mera construcción política e ideológica. No obvio por supuesto esta dimensión esencial de la revolución, pero me interesa más estudiarla como un proyecto escatológico humanístico, estructurante de la cosmología dominante en la sociedad cubana hasta los años 1990.
Sigue leyendo

NOVEDAD EDITORIAL: ARTE Y VOCABULARIO DEL IDIOMA HUASTECO (1711)

Quirós, Seberino Bernardo de
Arte y vocabulario del idioma huasteco (1711). Edición crítica de Bernhard Hurch.
Madrid / Frankfurt / México, 2013, Iberoamericana / Vervuert / Bonilla, 256 p.,
Lingüística Misionera ; 3
ISBN: 9788484897477

521747Este ensayo de Seberino Bernardo de Quirós constituye la obra gramatical y lexicográfica más antigua sobre el huasteco, la única lengua maya hablada en la zona central de México, lejos de cualquier otro idioma de su familia. Precisamente por este desarrollo independiente, el estudio del huasteco reviste especial interés en el ámbito de los estudios mayas. La Huasteca fue conquistada por Hernán Cortés para la Corona española, y este grupo étnico compartía ya entonces el territorio con los nahuas. El manuscrito de Quirós, inédito hasta ahora, se daba por perdido desde la segunda mitad del siglo XIX. Solo se sabía de su existencia por la mención que de él se hacía en la bibliografía de Viñaza. El original fue descubierto por casualidad entre los materiales que integran el legado de Walter Lehmann en la Biblioteca del Instituto Ibero-Americano.

Esta edición consta además, de una introducción y de un de un aparato crítico de casi 1300 notas con comentarios filológicos de entradas léxicas concretas.

Bernhard Hurch ocupa la cátedra de Lingüística en Graz (Austria). Ha trabajado sobre temas de fonología y morfología, ha dirigido varios proyectos de investigación sobre Historia de la Lingüística y tiene un especial interés por lenguas no indoeuropeas como el vascuence y algunas mesoamericanas (recientemente el huasteco y el pame).

Puedes consultar el índice de este libro pinchando aquí, la introducción aquí, y comprarlo, aquí

NOVEDAD EDITORIAL: EL MAYOR ENCANTO, AMOR

Calderón de la Barca, Pedro
El mayor encanto, amor. Edición crítica de Alejandra Ulla Lorenzo.
Madrid / Frankfurt, 2013, Iberoamericana / Vervuert, 360 p.; tapa dura,
Biblioteca Áurea Hispánica ; 88. Comedias completas de Calderón ; 9
ISBN: 9788484897484

521748Se edita en este volumen la obra de Calderón de la Barca El mayor encanto, amor, fiesta mitológica representada en el Palacio del Buen Retiro en julio de 1635. La comedia se imprimió por primera vez en la Segunda parte de comedias del dramaturgo en 1637, texto base de esta edición. De la obra se conserva asimismo un manuscrito de 1668 con un nuevo final autógrafo de Calderón. La presente edición, que ofrece al lector ambos finales, está acompañada de una breve introducción, un estudio textual, notas filológicas y los correspondientes aparatos críticos.

Alejandra Ulla Lorenzo trabaja en el University College Dublin. Se doctoró en la Universidade de Santiago de Compostela con una tesis titulada El mayor encanto, amor” de Calderón de la Barca, fiesta cortesana. Estudio y edición. Sus intereses fundamentales se centran en el estudio y edición de textos dramáticos del Siglo de Oro español.

Puedes consultar la introducción pinchando AQUÍ, y comprarlo, AQUÍ