HOY: NOVELA NEGRA: GUSTAVO FORERO EN LIBRERÍA IBEROAMERICANA

FORERO afiche

Los esperamos esta tarde para charlar con el escritor colombiano Gustavo Forero sobre su nueva novela y el desarrollo del género en América Latina.

En Desaparición, el pretexto es un lamentable hecho histórico: la toma del Palacio de Justicia de Colombia, en Bogotá, realizada por el grupo guerrillero M-19 el 6 de noviembre de 1985. Y el pretexto deriva en denuncia: la brutal respuesta del ejército y, en consecuencia, la muerte y desaparición de algunos ciudadanos. Pero como ocurre con cualquier novela ambiciosa, los temas son muchos más: la impunidad; la injusticia; la relación entre el narcotráfico y algunos movimientos guerrilleros de izquierda; la masculinidad colombiana y la condición de la mujer en una sociedad machista; la difícil realidad de quien opta por una sexualidad diferente a la suya… y la angustia. La angustia del anonimato y la angustia al buscar a los desaparecidos.

Desaparición
[fragmento]

Es hora de la manifestación de hoy. Llevamos meses en esto. Una vez a la semana, al mediodía, nos encontramos aquí, nada menos que en la plaza de Bolívar, frente al Palacio, o en lo que queda de él, para formular públicamente nuestra pregunta de rigor: ¿dónde están? Ignoro quién comenzó con la costumbre, tal vez fueron los Rodríguez, los Oviedo, o una de las esposas, la de Almarales quizá. El hecho es que todos los lunes, a la misma hora, nos paramos aquí en la Plaza a arengar nuestra consigna: ¿dónde están? Al principio éramos muy pocos y ahora somos casi una docena. Con el tiempo queremos ser un grupo como el de las madres de la Plaza de Mayo o algo así. Aquí, frente al Palacio, nos escuchamos nuestras historias y nos damos aliento entre nosotros mismos. Cada uno tiene su pena personal que es intransmisible; sin embargo, al contarnos lo que pasa en nuestro hogar, la manera en que vivimos el dolor, obtenemos consuelo. Esto nos permite seguir adelante. A veces llevamos objetos que guardamos aún de nuestros desaparecidos: una pulsera, un pañuelo, una radio o lo que sea. En todo caso, el acuerdo al que hemos llegado es que cada uno circule por el lugar con una foto de su deudo colgada al cuello y algún dato al margen, algo como Perdido el día tal o Visto por última vez el día tal… No es mucho, pero es una seña que ayuda a identificar a la persona de la foto. A cada uno de nosotros nos da terror estar aquí arengando, claro, pero no tenemos otra salida. ¿Dónde están? ¿Dónde los tienen?, gritamos, pero nadie parece oír. He llegado al extremo de extender esta pregunta a los demás espacios de mi vida cotidiana y la cosa se me ha vuelto una obsesión. La gente que pasa por ahí cree que uno camina aquí, en medio de la plaza, porque no tiene nada más que hacer, porque se le ha ocurrido así, de pronto, preguntar por el paradero de un  familiar o de alguien que se ha perdido. Nadie en este país parece tener conciencia de la verdadera situación, de los desaparecidos que van en aumento, de la injusticia oficial y el olvido. Cualquiera que sea la razón o al sinrazón por la cual se ha desaparecido a una persona ameritaría que todos se interesaran por su paradero, pero eso no sucede. ¿Dónde están? ¿Dónde los tienen?, preguntamos, pero los transeúntes se quedan impávidos, como el edificio del Congreso, la Alcaldía o la Casa Presidencial. En general las malditas instituciones de las que se habló tanto y dizque eran parte del Estado de derecho que había que proteger están silentes, como la gente de este país sin conciencia ni historia.

Gustavo Forero, Desaparición. Bogotá: Ediciones B, 2012

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