NOVEDAD EDITORIAL: CERVANTES IN PERSPECTIVE

Domínguez, Julia (ed.)
Cervantes in Perspective.
Madrid / Frankfurt, 2013, Iberoamericana / Vervuert, 160 p.; tapa dura
ISBN: 9788484897187

521718Cervantes in Perspective brings together original essays on Miguel de Cervantes´s life and literature written by nine significant Cervantes scholars. Readers and scholars of Early Modern Spanish literature will find a discussion of current theories of fiction, the latest analyses of individual texts, new comparative approaches to Cervantes, and unique studies on the impact of Cervantine fiction on both early modern Spain and contemporary U.S. culture. Cervantes in Perspective also marks the first time that recent scholarly approaches emerging from the annual Chicago Cervantes Symposium have been published.

Julia Domínguez is Associate Professor of Spanish at Iowa State University. Her research treats the impact of Miguel de Cervantes and the Hispanic picaresque fiction through current theories of cognitive mapping, space, and cartography.

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¡¡GRACIAS!!

Gracias, gracias, gracias a todos los que ayer acompañaron a Iberoamericana-Vervuert en los eventos que organizamos.

Por la mañana, participamos en el acto del CCHS-CSIC, Klaus 2con la intervención de nuestro director, Klaus Vervuert, que habló  “De libros y otras calamidades“, repasando algunas de las dificultades que atraviesa el sector, haciendo hincapié en las importaciones y exportaciones, –eso sí, con humor y sonrisa–, para concluir que sigue amando su oficio. Acto seguido invitamos a todos los asistentes a disfrutar de un vino y picoteo, muy bien acompañado por una exposición de nuestras novedades y de una selección de “Libros sobre libros”. Vino en el CSICDe nuevo, gracias a los asistentes y a la directora del CCHS-CSIC, la Dra. Consuelo Naranjo, por invitarnos.

IsabelPor la tarde, a las 19:00 nos acompañaron nada menos que 7 escritores en nuestra librería de la calle Huertas. Primero leyeron fragmentos de sus libros el argentino Luis Velasco Blake y Mercedes Cebrián, que nos adelantaba además el comienzo de su nueva novela.

Después de un intermedio para mojar la literatura en vino, fue el turno de lectura para Elvira Navarro (quien se considera una mala lectora “en voz alta” de su propia literatura, pero no es cierto), Grace Morales (con mucho humor leyó un fragmento de “Los ilusos” de Azcona) y Pelayo Cardelús (que nos leía el fragmento que “menos pudor” le daba leer de su segunda novela). Los tres terminaron debatiendo sobre el origen oral de la literatura.Navarro

Otro intermedio para seguir la “conversa” y ya de noche, de “noche de los libros”, fue el turno para Federico Guzmán y Remedios Zafra. Guzmán leyó un trocito de “9 minutos cronometrados” de su novela Los Andantes. Remedios Zafra hizo gala de una dulzura leyendo que puso el broche a la velada.

Zafra GuzmanEn fin, agradecemos a los escritores su magnífica disposición, al público y a nuestros libreros, que trabajaron a destajo para organizar y presentar el evento sin que faltara un detalle: Isabel Ballesteros, José Ignacio Padilla, José Carlos Morales y María EMaría E.cheverríaPúblico

GRACE MORALES EN LIBRERÍA IBEROAMERICANA /MARTES 23/ 19:00 HORAS

Grace morales

Grace Morales (Madrid, 1970), escritora, fundadora y articulista del fanzine Mondo Brutto, activa colaboradora en blogs de opinión como El Butano Popular y sobre todo cronista de la “España bizarra y paranormal”. Ha publicado la novela Otra dimensión.

“Distopías: el futuro ya está aquí”

El prestigioso abogado Tomás Moro, asesor de una de las corporaciones comerciales más importantes de Inglaterra y consejero personal del rey, plasmó sus conocimientos en un libro. En él reconocía que, después de trabajar para la corona y estar al servicio de la empresa privada, aquellas empresas no sólo no servían para mejorar las vidas de los ingleses, sino que era manifiestamente contrarias a contribuir a la felicidad de su pueblo. Solo valían para el lucro desmedido de unos pocos contra la miseria de la mayoría, por lo que la única solución pasaba por abolir las monarquías, los gobiernos y el dinero. Esta, entre otras cosas, era la conclusión de su libro, Utopía. La iglesia católica, que le elevó a santo en su enfrentamiento con Enrique VIII por lo de su imaginativo divorcio, siempre ha defendido la idea de que Utopía fue un divertimento, un juego intelectual de humanistas como el propio Santo Tomás, y que la culpa seguro fue del hereje de Erasmo de Róterdam. Hagamos caso o no a los muy imaginativos dictámenes de la autoridad católica, que siempre ha sido más fan de ensayos en la línea de La Ciudad de Dios, lo cierto es que Utopía se convirtió en un clásico instantáneo, una actualización del muy antiguo deseo de concebir una sociedad justa y armónica, en momentos de grandes crisis, como fue el s. XVI.  Más adelante, hubo quienes pusieron en práctica las ideas utópicas, intentando demostrar que nuevos sistemas de relación políticos y socioeconómicos eran posibles. Pero sólo han funcionado a pequeña escala, como una curiosidad dentro de la máquina imparable del progreso comercial, tecnológico y financiero.

Hasta hoy.

Las obras utópicas no son simples obras de ficción. Son críticas muy severas al régimen político en el que se viven sus autores, aunque estén tratadas en forma de fantasía especulativa. Exactamente la misma intención que tienen las obras de su lado tenebroso, las distopías. La única diferencia es que, desde finales del s. XIX, los creadores decidieron que imaginar utopías era un absurdo. La realidad imponía un presente, y con aplastante seguridad un futuro en el que toda esperanza había quedado enterrada bajo las ruinas de guerras militares y financieras. La distopía es el género donde mejor se refleja el estado de las cosas, y por qué motivos nos encontramos en esta triste situación.

La distopía imagina un mundo perverso en el que los seres humanos aparentemente viven en el mejor de los sistemas posibles, aunque manipulados por una minoría que puede disponer de ellos en las formas más variadas y crueles: lavado de cerebro, control absoluto de conducta y pensamiento (1984, Nosotros, Farenheit 451), adormecimiento de la conciencia por el consumo (Un Mundo Feliz, Brazil, WALL-E), eliminación de los elementos más débiles o más conflictivos, como víctimas propiciatorias en programas de entretenimiento (La Décima Víctima, Los Juegos del Hambre, La Larga Marcha). Llegar incluso hasta el exterminio de la población para servir de alimento a los supervivientes (¡Hagan Sitio!, La Fuga de Logan). Por no hablar del control de la tecnología sobre los humanos (Ghost in the Shell, Neuromante, Limbo), las pesadillas nucleares (La Carretera, Un Chico y su Perro), o la extinción de los recursos del planeta (Hijos de los Hombres).

Una de las novelas más populares del género, la sátira Mercaderes del Espacio (1954), nos sitúa en un mundo en el que los gobiernos han pasado a tener un mero papel de comparsas,  y el poder real lo detenta un grupo de corporaciones que se disputa el control de los planetas. Sus ejecutivos, la minoría dominante, bombardean constantemente a la población, empobrecida y sin derechos, con publicidad de sus productos, innecesarios y ridículos. Todo pensamiento que cuestiona este sistema es condenado y perseguido. Mientras la hiper-tecnología ha permitido llegar al confín de la galaxia, los recursos naturales son tan escasos que los coches funcionan a pedales y la madera es más cara que el oro. No sabemos qué opinaría Tomás Moro, consejero internacional de los Merceros de Londres, pero este libro formidable, con unos pequeños ajustes, podría ser un documental de la Europa de la Distopía de 2013.

FEDERICO GUZMAN EN LIBRERÍA IBEROAMERICANA / MARTES 23 / 19.00H

Federico Guzmán Rubio

Federico Guzmán Rubio

Federico Guzmán Rubio (México, D.F., 1977) ha publicado varios cuentos y ensayos en distintos medios y antologías. Con Los andantes (Lengua de trapo), Guzmán Rubio consiguió hacerse con el Premio de Narrativa Caja Madrid del año 2010. Recientemente publicó su segunda novela, Será mañana (Lengua de trapo), de la que te ofrecemos un fragmento. Acompáñalo este martes 23 en nuestra librería, donde leerá y charlará con el público.


De Será mañana

No tenía caso seguir viendo lo que ocurría. Quedarse ahí, además, llamaría la atención de los matones contratados por los dueños de la mina. A sus espaldas, el desierto cortaba la vista. El color pardusco y las ondulaciones leves lo hacían parecer los lomos de una manada de animales muertos, ya secos. Siete hombres bien armados vigilaban que nadie se acercara. Otros dos, ya cansados, cuando recobraban algo de fuerza, seguían pateando el bulto en el piso. En algunos puntos, debido a la alta concentración de sal, la tierra brillaba. Era un reflejo agresivo, más parecido a una espina que a los rayos vivificadores del sol o a la lumbre acogedora de las fogatas. El primer bulto hacía tiempo que no se movía. Sólo se le acercaban las moscas. El pueblo, encajado detrás del cerro donde estaba la mina, no alcanzaba a verse. Las figuras que subían o bajaban el cerro parecían caminar sin rumbo, salidas de ninguna parte, sin destino. Eran más viento que hombres y mujeres. El segundo bulto de vez en cuando movía el cuerpo ensangrentado, aplastado, con espasmos y temblores, no con movimientos voluntarios. Las mujeres lloraban pero respetaban la línea que habían marcado los guardias. El segundo bulto, cuando aún era hombre, no la había respetado. Había intentado socorrer al primero, que ya era un bulto. Los guardias cumplieron su amenaza con regocijo. Aunque los dos que golpeaban parecían cansados, después de algunas patadas tomaban aire y gritaban “crucen la raya, pues, que patear esto es como patear una pelota pinchada”. Un grupo de mujeres agarraba a la que más lloraba para impedir que fuera a abrazar a su bulto. La otra viuda estaba sentada en la tierra y lloraba en silencio, con la cabeza gacha, la cara tapada por las manos envejecidas. Nadie la consolaba, por tristeza, miedo y vergüenza. Frente a la mina el horizonte se extendía amplio. Nada lo atajaba. Aunque no lo supieran, esto hacía sentir a los hombres más solos, más perdidos. La huelga se había frustrado antes de empezar. Ni siquiera se habían necesitado contratar esquiroles ni llamar a la policía. Bastó con matar por la noche a cinco de los organizadores y por el día a estos dos. Él y otros seis o siete de los huelguistas tenían armas. Usarlas significaría desatar una carnicería; no usarlas, quedarse viendo a los dos bultos o apartar la vista hacia el desierto. Escupió. El polvo se tragó el escupitajo en pocos minutos, pero él ya no alcanzó a verlo: estaba subiendo el cerro, en dirección al pueblo. Como iba todo cubierto de polvo parecía una ventolera que movía algo de tierra. Una ventolera, una aparición o un bicho que se confunde con el paisaje para atacar o para que nadie se entere de que está vivo.

PELAYO CARDELÚS EN LIBRERÍA IBEROAMERICANA / MARTES 23 / 19.00H

Pelayo CardelusPelayo Cardelús (Madríd, 1974) finalizó la carrera de Derecho, viajó por Latinoamérica y residió  temporalmente en Estados Unidos. Además de sus trabajos periodísticos en los diarios El Mundo o Metro Madrid, ha publicado el libro América en el espejo, donde recoge sus impresiones de viajes. En 2006  apareció su novela El esqueleto de los guisantes, recibiendo especial atención por parte de los medios culturales y literarios. Las vacaciones de Iñigo y Laura, su segunda novela, está a punto de aparecer. Podrás encontrarla en nuestra librería el martes 23 y charlar con Pelayo, durante La Noche de los Libros. ¡Te presentamos aquí un adelanto!


De Las vacaciones de Íñigo y Laura

Íñigo y Laura hacen una gran compra en el supermercado más próximo. Cuando han llenado la despensa y la nevera, se ponen el traje de baño y bajan a la playa. Pasan por la zona de los restaurantes y los bares. Un puesto con un pequeño toldo rojo y blanco vende, según el cartel, “creps gigantes”. El vendedor de las creps gigantes es un joven de piel morena y cuerpo fibroso, viste ropas amplias de tonos claros y calza unas sandalias. Cuando los dos pasan por delante del puesto de creps, el joven se queda mirando a Laura con descaro. Laura lleva sobre el bikini un largo vestido blanco de tela transparente. Íñigo piensa que ese joven moreno y fibroso de aspecto medio hippie es un tipo característico de todas las localidades playeras del mundo. Sospecha que estos jóvenes despreocupados y atléticos –la mayoría de los cuales son italianos y argentinos– se consideran a sí mismos diferentes de los hombres de ciudad que trabajan como esclavos durante once meses para descansar treinta rácanos días al año; sospecha también que se creen tan irresistibles para las mujeres, sobre todo para las casadas, como un helado de chocolate y fresa en el desierto. Íñigo se pregunta si acaso estos jóvenes no serán de verdad el objeto de deseo de las mujeres casadas. “¿Le habrá deseado Laura?”, se pregunta al fin.

REMEDIOS ZAFRA EN LIBRERÍA IBEROAMERICANA / MARTES 23 / 19.00H

Remedios Zafra

Remedios Zafra

El martes 23, a partir de las 7.00pm, Remedios Zafra nos acompañará en Librería Iberoamericana (Huertas 40, Madrid), junto con otros 6 escritores, dentro de nuestro evento por La noche de los libros: “En Voz Alta”. Ensayista y narradora, sus preocupaciones giran en torno al arte, literatura, internet, comunicaciones y género. Sus libros más recientes son Un cuarto propio conectado. (Ciber)espacio y (auto)gestión del yo (Fórcola, 2010) y el conjunto de relatos Despacio (Caballo de Troya, 2012).
Aquí les dejamos un texto suyo, “Elogio del párpado”, parte de Un cuarto propio conectado, a modo de presentación. ¡Los esperamos!


Elogio del párpado
o ventanas para el tiempo en el cuarto propio conectado
Remedios Zafra

Lo terrorífico del animal de ojos duros y de mirada seca
es que ve todo el tiempo
(1)
Jacques Derrida

_____——-Desde los espacios conectados hoy pareciera que todas las formas verbales buscaran el gerundio de un presente continuo, un directo (Twitter), estar “pasando”, online, instante. Como si el presente fuera criterio preferente para “ver” en el exceso de datos, como si sólo aspirando a esa instantaneidad se pudiera tener vigencia en un mundo especialmente acelerado por la tecnología y su “ahora”. Ciertamente, estas dinámicas del gerundio que caracterizan los medios y muy especialmente la Red, conviven con su potencia de archivo y como tal de memoria y “pasado”. Pero es el presente el que singulariza su época, hablándonos del instante mismo de la pronunciación, de poder acceder al otro en primera persona (garantizando un “yo” que se pronuncia), de facilitar el acceso a una información inmediata -antes restringida por el espacio y las distancias físicas-, de hacerla pública en el mismo momento de su producción. De forma, que la sincronía extrema refuerza la primacía de lo último, lo que acaba de producirse, lo que está siendo pronunciado y deriva en la visibilización desbordante de ahora. Sigue leyendo